9 agosto 2025

Cómo trabajar en tu compañía de teatro o proyectos personales cuando estás enamorado (y es verano)

Da la sensación de que una debe actuar, nunca mejor dicho, con normalidad ante un milagro tan bíblico como que alguien te quiera y tú le quieras de vuelta.

Al habla David Viñas.

Ha dado la doble casualidad de que Ángela y yo, los propietarios de este armazón llamado Sutura Teatro, hemos caído a la vez en la suaves sábanas de seda del amor.

Disclaimer poético: Sedal y seda son palabras tan parecidas porque una te atrapa mediante la fuerza y otra mediante la caricia.

Cómo trabajar en tu compañía de teatro o proyectos personales cuando estás enamorado (y es verano)

Este hecho, que podría quedarse en lo anecdótico, acoge una problemática divertida. Pues cuando el amor llega, una cree, yo, creo, que debes pararte ante él. No me refiero a paralizar completamente tu vida y rutina, me refiero a que hay que hacerle hueco. Casi todas estamos aferradas a dulces quehaceres que se repiten en el tiempo. Estas construcciones lineales de tareas nos aportan un confort porque son reconocidas y más o menos placenteras en pos de una meta final de trabajo personal que blablabá. Ojalá se pudiera pedir una baja por amor, echar el cierre al negocio de turno y pegar un cartel que rece «Cerrado por enamoramiento (volvemos en unos días)».

Y pudiera resultar raro hablar de esto por aquí, juntar amor y trabajo, aunque claramente todo el trabajo que hacemos en la compañía es por amor a las artes escénicas. Sin embargo, da la sensación de que una debe actuar, nunca mejor dicho, con normalidad ante un milagro tan bíblico como que alguien te quiera y tú le quieras de vuelta. Lo hemos intentado ocultar pero os avanzamos que nos ha sido imposible. Hemos llegado tarde a algunos plazos (esta newsletter llega con varios días de retraso), realizado tareas de mala manera y ejecutado reuniones que parecían más bien retiros espirituales. Y yo misma he dado coletazos, intentando resistirme a bajar el nivel de productividad, hasta que, pensando en braille, le comenté a Ángela: Es verano, estamos enamoradas, seamos indulgentes con nosotras mismas y bajemos la guardia unos días. Nos grabaron a fuego que una compañía de teatro no descansa en verano, y os podemos jurar que somos unas trabajadoras natas. El verano tiene esa falsa cualidad vacacional que nos atusa el pelo. El calor, el horario intensivo de los comercios, algo se cierra en el corazón de todas las españolas cuando llega el estío. Ya se nos pasará cuando sea septiembre y los diferentes contextos nos tiren del mismo cabello que hace un instante nos estaban acariciando. Porque no tenemos que demostrar nada a nadie, suficiente tenemos con hacerlo a nosotras mismas el resto del año.

Así que eso hemos hecho precisamente. Si tardamos en contestar, disculpadnos, estamos siendo muy poco profesionales, pero muy felices.

PD: Viene al caso este poema rápido qué escribí antes de volver a encontrar el amor:

El amor es lo que se hace después del sexo

Quizás por eso me esfuerzo tanto en tenerlo

En crear llamas sobre las que cocer patatas

en las brasas latentes de una barbacoa

Por eso no lo consigo para hacer una barbacoa

Una tiene que tener amigas

Uno o varios cuerpos que le deseen

Traerlos a una casa para matar

el espacio entre las axilas

Tengo veintisiete años

Y siento que a esta edad el amor

se trata más de compatibilidad

de calendarios que de otra cosa

tiene un tempo tan extra-cotidiano

que nadie renuncia a su rutina por ti

Es tan fácil

que no conseguirlo

da pena.