3 noviembre 2025

Los momentos personales

Uno comprende esto cuando sale de casa de sus padres seguido de una patada o un beso.

Al habla David Viñas (tanto tiempo, eterno casi, ¿no?).

Como personas que se dedican al teatro, surgen de vez en cuando momentos en los que vida te arrastra de los pelos. Lavar los platos, sacar la basura, ir al gimnasio. Hay tareas que, si por ellas fueran te esposarías de por vida. Y es verdaderamente difícil no dejarse llevar en el día a día por las tareas cotidianas que siempre aparecen: la cama siempre amanece deshecha y las motas de polvo ya comienzan a pergeñar un sólido estado democrático en las esquinas de tus zonas comunes. Sin dejar que la mierda y el orden te coman, es necesario encontrar un equilibrio en el triaje de la elección de cosas a las que vas a dedicarles tu día. Las tareas artísticas, por ejemplo, permanecen, limpian los recovecos más íntimos de la psique, pero ni pagan las facturas ni persiguen (necesariamente) una forma de vida saludable. Colocarse entre esos dos estados: el de la elevación más plena y el de no parecer un puto cerdo (especismo de gratis). Uno comprende esto cuando sale de casa de sus padres seguido de una patada o un beso y se da cuenta de la ingente cantidad de tareas que la vida nos propone. Porque vivir no es solo que te obliguen a trabajar, sino el tener que mantenerte vivo tú solo (¿ES QUE NADIE SE HA DADO CUENTA DE LA LOCURA QUE ES ESTO?), y encima, si te da la vida, tienes que hacer que sea divertida. Perdónenme, pero es normal que a algunos se les haga bola todo esto.

Los momentos personales

El otro día hablé con un amigo, P., sobre cómo te puedes dejar arrastrar por las soporíferas tareas de gestión y distribución de una compañía de teatro. Con el tiempo te puedes dar cuenta de que aquello que comenzaste para enseñar tus creaciones teatrales se ha camuflado en el bosque de las tareas administrativas o las carreteras secundarias de la diversión. Este debate de la primacía de la creación o de la organización burocrática ha llegado a su fin. Creo que es un proceso al que todo artista llega. Yo, como representante de la persona jurídica que es Sutura Teatro, he dado fin al debate. Los artistas al final del camino no me han convencido. Se les ve apagados, sonrientes con sus dientes sin encía y sus presupuestos engordados para hacer algo que ya no saben hacer. ¿Es quizá el teatro off el verdadero cielo de los artistas? Los decorados de cartón piedra, los unipersonales y la imaginación depositada en el espectador. El final del camino era el principio: ya pasamos por ahí pero no hicimos mucho caso porque íbamos en busca de otras imágenes preconcebidas. Ahora estamos aquí, con unas dinámicas más frescas, divertidas, bañándonos en el mismo río pero de aguas distintas.

El domingo 16 de noviembre estaremos divirtiéndonos con nuestro espectáculo <SCRI> B en la sala Exlímite a las 19:00 hrs.

Entradas <SCRI> B 16 de noviembre