6 julio 2025
Mi habitación como un pequeño espacio teatral
No me preguntes cómo conseguí la mesa de sonido que tengo en mi habitación. El caso es que la tengo.
Al habla David Viñas.
No me preguntes cómo conseguí la mesa de sonido que tengo en mi habitación. El caso es que la tengo, la tengo conectada a mi ordenador, un tocadiscos, unos altavoces con unos bajos escandalosos y tres micrófonos. Tampoco me preguntes de donde saqué los focos LED que tengo conectados a una controladora DMX. No son los mejores, alguno ya titila a veces. También tengo un proyector instalado que hace las veces de cine, y otras de equipo de pruebas para videomapping.
Hace unos días realicé un pequeño encuentro en mi piso y terminé montando un modesto karaoke en mi cuarto. Poco a poco, he ido transformándolo en lo que más me gustaría que fuera: un espacio escénico. Quiero plagarlo de herramientas que lo doten de una energía extra cotidiana. Paso mucho tiempo en él, lo considero un espacio importante. Allí, solo, como, duermo, me masturbo, hago ejercicio y trabajo. Es espacioso y luminoso, es un buen lugar, el mejor en el que he vivido. Cuando con dieciocho años comencé a escribir, pegué frente a mi escritorio el sempiterno verso de Borges «Has gastado los años y te han gastado, / y todavía no has escrito el poema». A medida que iba a escribiendo, fui colgando los resultados en una cuerda que delimitada la zona de escribir del resto de la estancia. Llego un momento en el que los escritos toparon con el suelo y crearon dos ambientes completamente distintos separados por el muro de papel. No era en absoluto práctico, pero divertido un rato. Hubo otra época en la que la tenía llena de bicicletas que iba adquiriendo y vendiendo. La última, recuerdo, la intenté esconder debajo de la cama, pero fue imposible así que mi padre me pidió exasperado que me deshiciera de ellas de una maldita vez.
El espacio escénico es un arma de significado. Una silla en él, ya mueve un montón de narrativas en nuestra mente. Cualquier cosa dentro de él es susceptible de ser significada. Yo quiero eso para mi cuarto. Quiero simularlo. Y para ello hay que preparar los artefactos que crean la ilusión. Y eso creo que parte de la luz y el sonido. Si echas las persianas y arrebatas de luz el espacio, aquello que se ilumine cobrará mucha importancia. Si se parte del silencio, todo lo que suene se hará paso. Si el espacio se encuentra vacío, todo aquello que aparezca protagonizará. Sí, creo que es más eso: para que el teatro aparezca, es necesario que parta de la ausencia, el silencio, la oscuridad.