24 abril 2026

Notas sobre el fracaso

En 1985, en algún cuartucho de Georgia, EEUU, una máquina de rayos X, la THERAC-25, emitió una dosis mortal de radiación.

Al habla el workaholic David Viñas:

Como cofundador del proyecto <SCRI> B, he hecho de todo: he programado, coordinado, dirigido, luces, sonido, cámara, acción. Dicho proyecto me ha contagiado una gran nostalgia por el teatro guionizado. Soy, cada vez más, un ser que anhela lo prefabricado antes de salir a escena. Lo medido, los barcos encerrados en botellas de cristal. Sin embargo, persisto en quitarme esos barros de los zapatos, porque sé que, si el teatro está vivo, es porque hay riesgo en ello. Si uno improvisa, es importante, al menos, tener el dominio de las herramientas de las que dispone. El cuerpo, la mente, las extremidades; uno debe conocer la medida y el comportamiento de su instrumento para que todo se deba a uno mismo.

Notas sobre el fracaso

En informática hay toda una disciplina llamada Concurrencia. En 1985, en algún cuartucho de Georgia, EEUU, una máquina de rayos X, la THERAC-25, emitió una dosis mortal de radiación. El problema, como en todos los que atormentan al mundo moderno, fueron uno o varios informáticos. Si el operario presionaba los comandos muy rápido, la máquina se saltaba el bloqueo y emitía hasta 70 veces más radiación de la deseada. Esto lo que se denomina en informática una condición de carrera. Pensamos que la ejecución de un proceso en un ordenador dura siempre lo mismo. Las creemos mejores que nosotros y suponemos a las máquinas perfectas e inamovibles. Pero hay pequeñas variaciones en sus tripas que hacen que los tiempos difieran, a veces mili, a veces segundos. Si ponemos a dos programas a competir por quién termina antes, entonces tenemos una carrera. Si en la meta les estamos esperando nosotros porque queremos que nos traigan algo, el resultado puede sorprendernos. Esto hace que nuestro ordenador se convierta en no determinista, una carísima máquina de lanzar monedas al aire. El no determinismo nos vuelve locos a los informáticos. Queremos tenerlo todo bajo control, que sea eficiente y si encima tiene luces RGB, mejor.

La THERAC-25 mató a 6 pacientes. <SCRI> B, en el peor de los casos, mataría de aburrimiento por su funcionamiento. Hace unos días encontré mi THERAC-25 en el videojuego. No encontré una condición de carrera, encontré todo un circuito de formula uno con más de 30 corredores dispuestos a llegar el primero. Este era el gran fallo que llevaba años intentando encontrar en el videojuego. Había espectáculos en los que aparecían algunos errores que no volvían a suceder, imposibles de reproducir en la comodidad de mi casa. Me volvía loco ante el acecho de un fallo no previsto. Cada vez que en el show le daba al botón de ESCRIBIR rezaba al dios de las improbabilidades para que no ocurriera nada. Qué vergüenza. Como informático, dejé al azar campar a sus anchas. No volverá a pasar. Llevo días matando condiciones de carrera, ajusticiando pilotos en sus propios vehículos, instalando semáforos, reglando el caos, imponiendo mi ley. <SCRI> B es un videojuego de escritura improvisada, sí. Pero su código no puede tener su misma naturaleza, porque hay que crear reglas, incluso para crear arte.