20 junio 2025
¿Se puede vivir solo de tus creaciones artísticas?
El panorama actual es embudístico, casi roza la estafa piramidal.
Al habla David Viñas.
Ya van siendo siete años desde que como Sutura comenzamos en el mundillo teatral. Y hay cosas que una ha aprendido a base de empeñarse en pensar lo contrario. Sigo creyendo que el arte no debe ser rentable. Sin embargo, si quieres vivir de ello, tendrás que hacer que lo sea. Partiendo de ese punto, lo primero es que una compañía de teatro es una empresa. Hay muchas creadoras que tienen ideas fantásticas. Dicen «oye, tengo un proyecto que estoy segura de que lo va a petar». Mi respuesta: «Si es tan bueno, pide un crédito de 10.000 euros y móntalo». Entonces, dudan. Pero no tienen culpa de nada, la industria teatral, si es que se puede llamar así, es precaria. Resultaría más efectivo invertir ese dinero en una cadena de videoclubs (este chiste es solo para programadores teatrales). El panorama actual es embudístico, casi roza la estafa piramidal donde, para que vengan a tu espectáculo, tienes que asistir a los espectáculos de tus espectadores. Hay aproximadamente unos 600 euros cambiando de manos entre las salas alternativas de Madrid. Ese cashflow sostiene la creación contemporánea underground madrileña. En lo más alto están los programadores, ángeles protectores e incorruptibles que tienen las llaves de los espacios rentables. Si una actriz envejece esperando a que le llamen de un algún casting, una creadora muere esperando el mail de un programador. Hay que moverse, contonear los turgentes dones creativos en ferias, mercados, charlas, encuentros, talleres, reuniones y conferencias. Que puedas comer el año que viene depende de a cuantos consigas seducir. Y no se tiene que notar, pero se tiene que hacer. Como diría Anne Borgat: «Nada tiene que pasar, pero algo debe pasar». ¿Esa tensión dramática es vendible?
El problema es que, pese a que crea lo valioso que es el aporte que realizan a la sociedad las artes vivas, el teatro, por ejemplo, no deja de ser una caja negra a la que uno debe acercarse. Por eso, es necesario ir nosotros a por los espectadores. Presentarnos a donde se encuentren y camelarlos. De repente, los espacios teatrales posibles se multiplican. En Sutura hemos comenzado a visionar esto a través de la mediación cultural y el formato de taller, mediante los cuales podemos aplicar nuestros proyectos teatrales y conocimientos. Hacer aparecer el teatro fuera del teatro. Ahí está el futuro.